lunes, 19 de agosto de 2013

Los Victorinos

La escuela de San Víctor fue uno de los centros intelectuales más importantes en el siglo XII. Se trata de una abadía agustina que cultiva de un modo intenso la teología y la filosofía. Sus principales pensadores fueron Hugo de San Víctor y Ricardo de San Víctor.

Hugo de San Víctor sugiere que se aprendan todas las ciencias, sagradas y profanas. Para él hay cuatro ciencias: la ciencia teórica, que busca la verdad; la ciencia práctica o moral; la ciencia mecánica, que se refiere a las actividades humanas; y la lógica, que concierne a la dialéctica. Hugo perteneció a la orden de San Agustín, su filosofía está muy impregnada de agustinismo. Su obra principal se titula De sacramentis.

Ricardo de San Víctor fue discípulo de Hugo y reproduce el pensamiento de este. Según él, el conocimiento de Dios y el del hombre se esclarecen mutuamente. Se llega a conocer al hombre mediante la experiencia, se conoce a Dios mediante la sumersión en lo profundo, pues el hombre es imagen suya. Su obra más relevante fue De trinitate, un escrito interesante para la teología y la antropología.


viernes, 16 de agosto de 2013

Pedro Abelardo y su amor por Eloísa

Nació en Francia en 1079 y murió en 1142. Fue un dialéctico combativo y apasionado, tuvo importantes polémicas con sus maestros sucesivos. Luego de asistir a la escuela de Roscelino y a la de Guillermo de Champeaux, fundó una escuela en Melun. 

Pedro Abelardo se caracterizaba por ser muy culto y vehemente en el sostén de sus ideas. Estableció relaciones entre la filosofía y la religión, aunque en esa ardua tarea cayó en errores que fueron condenados. Sobre los universales, Abelardo sostiene que estos son el resultado de abstracciones que consisten en aprender mediante el intelecto las semejanzas que hay entre los individuos. Abelardo, como Escoto Eriúgena y San Anselmo, influyó en el desarrollo de la Escolástica.

Su amor por Eloísa

Pedro Abelardo vivió un intenso y trágico amor con Eloísa. Al poco tiempo de conocerla se convirtieron en amantes, incluso tuvieron un hijo durante este amorío secreto. El tío de Eloísa se oponía a la relación, ella también al principio no se quería casar con él, porque consideraba que un hombre de ciencia no podía dedicarse a una familia aunque luego se casaron en secreto. 

Finalmente su tío junto con algunos sicarios ubicaron al filósofo y lo castraron. Los agresores fueron castigados con el mismo crimen, la castración, además de la ceguera; su tío por ser una autoridad solo fue deportado y sus bienes confiscados. Después de esa desgracia Pedro Abelardo se hizo religioso y dispuso que Eloísa se hiciera monja.


miércoles, 14 de agosto de 2013

San Anselmo y el argumento ontológico

San Anselmo vivió entre los años 1033 y 1109. Después de ser prior y abad del Bec, fue nombrado arzobispo de Canterbury. Toda la vida de San Anselmo fue dedicada al estudio y a la vida religiosa. Fue el fundador de la Escolástica y, en sus investigaciones, está inmerso en la tradición patrística. Sus obras principales fueron Monologion y Proslogion.

Las obras de San Anselmo están dedicadas sobretodo a la demostración de la existencia de Dios. Antes de entender para creer, San Anselmo cree para entender. La fe es la que conduce al saber, porque busca la intelección a través de la búsqueda de Dios. Sin fe, es decir,  sin amor, no se podría llegar a la vedad de Dios.

"El cristiano debe avanzar por medio de la fe hacia la inteligencia, no llegar por la inteligencia a la fe [...]" (Epístola XLI).

El argumento ontológico

En el Monologion, San Anselmo da varias pruebas de la existencia de Dios. La más importante es una que desde Kant se conoce como el argumento ontológico.

San Anselmo se vale del Salmo 13: "Dijo el insensato en su corazón, no hay Dios". Si el insensato niega a Dios entonces entiende lo que dice, es decir, sabe que hay un  Dios todopoderoso; por tanto, Dios está en su entendimiento. Y si Dios existe solo en el pensamiento, se puede pensar que también existe en la realidad. Hasta ahora el argumento ontológico es un tema central para la filosofía.


lunes, 12 de agosto de 2013

El problema de los universales en la Edad Media

El asunto de los universales se extendió durante toda la Edad Media, incluso se dice que la Escolástica gira en torno a este problema. Los universales son los géneros y las especies, y se oponen a los individuos aunque se relacionan a ellos. Por ejemplo, se tienen muchos árboles de la especie árbol, o muchos hombres de la especie hombre y del género animal. Los universales ya se discutían en Grecia, sobretodo Aristóteles, fue él quien planteó el problema en su obra Metafísica.

El problema es si los universales son o no son cosas. Hubieron dos posiciones extremas: el realismo y el nominalismo. El realismo afirma que los universales son cosas, o sea, están en todos los individuos y no hay diferencia entre ellos, solo accidentes que hacen que parezcan diferentes. El realismo fue representado por San Anselmo y Guillermo de Champeaux.

El nominalismo plantea que lo que existe son los individuos y no hay nada en la naturaleza que sea universal, es decir, los universales no son cosas y solo existen en la mente. Su principal representante fue Roscelino de Compiègne.

Después aparece un realismo moderado que considera que el individuo es la sustancia primera, pero para explicar la realidad individual es necesario un principio de individualización; es decir, el individuo es la realidad, pero es individuo de una especie. Así, los universales son productos de la mente, pero tienen su fundamento en las cosas. En esta posición se tiene a San Alberto Magno y Santo Tomás.

Finalmente, el nominalismo, con Guillermo de Ockam y Juan Escoto Eriúgena, se impone negando en absoluto la existencia de los universales en la naturaleza, son productos exclusivamente de la mente. Las cosas se conocen mediante sus conceptos y estos son universales, es decir, el conocimiento va a ser simbólico: el hombre renuncia a las cosas y se resigna a quedarse sólo con sus símbolos.


sábado, 10 de agosto de 2013

La creación en la Edad Media

En la Edad Media, el dogma cristiano parte de la nihilidad del mundo, de la nada, o sea, ese era el problema, no ser una nada. En estas circunstancias Dios es creador y el mundo creado. Así pues, la creación aparece como el primer gran problema metafísico de la Edad Media, del cual parten todos los demás.

Considerando la nihilidad, la creación es creación de la nada y de la nada nada puede hacerse sin la intervención de Dios, por eso es él el creador. Según Santo Tomás, la creación es demostrable mas no su temporalidad que solo es conocida por revelación. Pero el mundo no es suficiente para tener existencia, es menester también la conservación. Y para esto el mundo necesita a Dios quien es su fundamento ontológico.

El nominalismo de los últimos siglos del medioevo puso en duda aquellas afirmaciones, sosteniendo que no es necesaria la creación continuada, o sea, el mundo no necesita ser conservado o resguardado. La única acción de Dios en la existencia del mundo se reduce a no destruirlo, a dejarlo ser.

Así, el proceso del problema de la creación conlleva a una mayor independencia de la criatura respecto del creador alejando al hombre de Dios. Porque al no ocuparse Dios de los asuntos del mundo tampoco se ocupa de los problemas del hombre.


miércoles, 7 de agosto de 2013

La escolástica: géneros literarios, teología y filosofía

A partir del siglo IX aparecen escuelas con un saber particular en cada una ellas, esta etapa se llamó Escolástica. Los conocimientos que se cultivan son principalmente teológicos y filosóficos. Aunque la filosofía estuvo subordinada a la teología, esto fue solo en apariencia, pues la teología utilizó la filosofía a su antojo.

La filosofía no sirve para nada, todas las ciencias son más útiles que ella, aunque ninguna es superior. Porque para vivir no se necesita de la filosofía, tampoco de las ciencias, aunque éstas facilitan mucho la vida exterior. La filosofía está acullá de la ciencia, pues no se vale de axiomas.

Durante este periodo se desenvolvieron los géneros literarios escolásticos, estos fueron desarrollados por padres de la iglesia que mayoritariamente eran teólogos y filósofos. Entre estos géneros están los comentarios, referidos a libros que se estudiaban; las cuestiones, grandes repertorios de problemas muy polémicos, cuando las cuestiones se trataban separadamente en pequeñas obras se las llamaban opúsculos; por último, las grandes doctrinas medievales, las supremas o sumas, en que se resumen el contenido doctrinal de la Escolástica. La suma principal es la de Santo Tomás, la Suma Teológica.

Por fin, es oportuno señalar que los temas cardinales de la filosofía en la Edad Media fueron el de la creación, el de los universales y el de la razón.


lunes, 5 de agosto de 2013

Cuatro siglos sin filosofía, las siete artes liberales

Después de la muerte de San Agustín hay un espacio vacío de filosofía, entre el siglo V y el IX, en los que propiamente no se crean sistemas filosóficos. La caída del Imperio Romano a manos de los bárbaros precipita el desorden que se va a generar culturalmente, pues los elementos culturales se pierden en gran parte o por lo menos se dispersan perniciosamente.

Así pues, el trabajo intelectual en estas centurias se limita a la recopilación, pues no se da una labor creadora. El pensador más importante de aquellos tiempos fue San Isidoro de Sevilla cuya máxima obra es Etimologías, que es una composición de veinte libros. Otros importantes representantes de esos siglos son: Boecio y Marciano Capella en Italia, San Beda, Alcuino, Rhaban Maur, etc.

Las siete artes liberales, o sea, el trívium y el quadrívium, ya aparecen en la obra de Marciano Capella. El trivio se compone de tres artes liberales: gramática, retórica y dialéctica; el cuadrivio se divide en cuatro artes liberales: aritmética, geometría, astronomía y música. Estas artes se oponían a las artes vulgares o serviles que también eran llamadas artes mecánicas por tratarse de ocupaciones manuales. Estos conceptos fueron muy utilizados sobretodo en la Edad Media, después en la Edad Moderna.